Vive el Martes Santo

Hoy os compartimos que podéis seguir las celebraciones del Martes Santo en la parroquia de Nuestra Señora de la O de Chipiona y presidida por Don Antonio Luis Sánchez a las 19:30 horas a través de los perfiles (Facebook y YouTube).

El reto para los scouts que os traemos hoy es pensar en nuestra respuesta a Dios sobre ser scout. Reflexionar unos minutos sobre mi respuesta a ser scout y cómo vivo esa misión hoy.

Ahora os compartimos las Lecturas del día:

1ª Lectura: Isaías 49, 1-6

Salmo: 71(70),1-4a; 5-6ab; 15; 17

Evangelio: Juan 13, 21-33; 36-38.

Cuando dijo estas palabras, Jesús se turbó en su interior y declaró: «En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me entregará.» Los discípulos se miraban unos a otros, sin saber de quién hablaba.

Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa al lado de Jesús. Simón Pedro le hace una seña y le dice: «Pregúntale de quién está hablando.» Él, recostándose sobre el pecho de Jesús, le dice: «Señor, ¿quién es?» Le responde Jesús: «Es aquel a quien dé el
bocado que voy a mojar.» Y, mojando el bocado, le toma y se lo da a Judas, hijo de Simón Iscariote. Y entonces, tras el bocado, entró en él Satanás. Jesús le dice: «Lo que vas a hacer, hazlo pronto.»

Pero ninguno de los comensales entendió por qué se lo decía. Como Judas tenía la bolsa, algunos pensaban que Jesús quería decirle: «Compra lo que nos hace falta para la fiesta», o que diera algo a los pobres. En cuanto tomó Judas el bocado, salió. Era de noche.

Cuando salió, dice Jesús: «Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo y le glorificará pronto.» «Hijos míos, ya poco tiempo voy a estar con vosotros. Vosotros me buscaréis, y, lo mismo que les dije a los judíos, que adonde yo voy, vosotros no podéis venir, os digo también ahora a vosotros.

Simón Pedro le dice: «Señor, ¿a dónde vas?» Jesús le respondió: «Adonde yo voy no puedes seguirme ahora; me seguirás más tarde.» Pedro le dice: «¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti.» Le responde Jesús: «¿Que darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes que tú me hayas negado tres veces.»

Palabra del Señor

Reflexión del Evangelio:

En el Evangelio de hoy encontramos a tres personas que representan tres modos distintos de situarse ante el drama de la Pasión del Señor:

Pedro y Judas están centrados en sí mismos, sin embargo. Aunque de dos modos distintos. Pedro quiere seguir a Jesús hasta el final, pero cree que su fuerza es suficiente y que apoyado en sus propias fuerzas, puede conseguirlo. Judas es el ejemplo de quien aun habiendo conocido a Dios, elige todo lo demás, y decide seguir a otros dioses que le alejan del camino de Jesús, le alejan de la luz, por eso recuerda el Evangelio que cuando sale para entregarlo, “era de noche”.

Juan, en cambio, es el discípulo amado; al que le vale con estar junto al Señor, todo lo demás sobra. Descansa en su amigo y así puede seguirle. Así logrará estar junto a Él, al pie de la Cruz.

Nosotros hemos tenido la suerte de ser scouts, pero no sólo por nuestra elección, fue Él quien te eligió en secreto y preparó el camino para que pudieras serlo. Como nos dice el profeta Isaías: “El Señor me llamó desde el vientre materno, y me llamó por mi nombre”. Con ese regalo que Dios nos ha hecho, nos llega también una responsabilidad. Hay veces que es difícil seguir a Jesús. Se va hacer especialmente difícil hacerlo en este momento de cruz. Pero la llamada de Jesús no ha engañado a nadie, “el que quiera seguirme, que coja su cruz y me siga”. Ese es el camino de nuestra salvación, pero sabiendo que no estamos solos, que será Jesús quien nos ayude a cargarla.

Que en estos días vivamos intensamente la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, dando gracias por haber sido amados por Dios y elegidos para esta misión que es el escultismo en su Iglesia, sabiendo que será con sus fuerzas, con la que podremos cumplirla incluso en los momentos más difíciles.

Autor entrada: B. Páramo

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