Invitación a la Ordenación Sacerdotal de Jesús Castro

Ordenación de Jesús Castro Simancas

Nos llena de alegría anunciaros, si es que no lo sabéis ya, que Jesús Castro recibirá su orden sacerdotal el día 7 de abril a las 11:00 en la Catedral de Jerez de la mano de nuestro Obispo Monseñor D. José Mazuelos. Al día siguiente estamos también invitados a participar en la misa que cantará a las 17:00 en el Colegio La Salle – Sagrado Corazón de Jesús, sede de su grupo scout Mundo Nuevo.

Chencho, nuestro consiliario, quiere hacernos llegar a todos una reflexión sobre este momento tan importante en la vida de nuestro hermano scout. A continuación reproducimos íntegra su invitación a que celebremos este día tan importante para Jesús, sus familiares, amigos y para todos los scouts de la Delegación que hemos tenido la suerte de conocerlo.

Queridos hermanos Scout:

A lo largo de estos años he compartido mis reflexiones ante acontecimientos especiales, como por ejemplo en la visita de la Cruz de Juan Pablo II, preparando la JMJ y en otros momentos que marcaron hitos para nuestra delegación y en los que la respuesta de la todos fue ejemplar y que dieron frutos preciosos que aún perduran.
Os escribo ante otro momento histórico. Se acerca la Pascua en este cincuenta aniversario de nuestra Delegación y lo hace con un regalo: la ordenación sacerdotal de nuestro hermano scout Jesús Castro Simancas. Con una ordenación sacerdotal se alegra toda la Iglesia ¡cuánto más nosotros, viendo a un hermano nuestro, un scout de los pies a la cabeza que se acerca a recibir ese ministerio, y se ofrece a vivir para sus hermanos! Un sacerdote es un hombre que lo deja todo para seguir a Cristo, un hombre normal, del mismo barro de todos que, respondiendo a una llamada, ha decidido entregar su vida para servirle a El y para ayudar a los demás. Me pregunto… ¿hay algo más scout?

Tal vez no somos conscientes de la importancia de este acontecimiento. Pienso en la escasa valoración que se da hoy en día de los sacerdotes y en la imagen que muchas veces hay de nosotros, o sencillamente en el desconocimiento de qué es un sacerdote. Pero al lado de estos pensamientos tristes pongo mi propia experiencia.
Durante años he tenido la bendición de ser vuestro consiliario y vivir la misión del escultismo acompañándoos como sacerdote. Con todos mis fallos y límites, siempre he intentado vivir esta misión lo mejor posible, ofreciendo orientación y guía, reconciliando en los momentos difíciles, situándonos en el Evangelio, la Ley y la Promesa que son nuestro fundamento como scouts católicos y celebrando los sacramentos, repartiendo la bendición que Dios ha puesto en mis manos para
vosotros.

No sólo pienso en incontables celebraciones, sino también en los momentos compartidos con todos y con tantos hermanos scouts: momentos de consejo y reconciliación; momentos de alegría en bodas y bautizos; pero también momentos de dolor, como la unción de enfermos de familiares, amigos e incluso de algunos miembros de nuestros grupos, y en la difícil despedida de quienes han partido al Campamento Eterno.
Como sacerdote, he podido ser testigo privilegiado de la vida de muchos miembros de esta delegación y, lo más importante, he podido ser quien ha llevado la Gracia de Dios a tantos de vosotros.

Si comparto con vosotros esta reflexión tan personal es porque vivo feliz y agradecido por este ministerio y para animaros a vivir con intensidad lo que va a ser para nuestro hermano scout Jesús y, para todos nosotros, su ordenación. Sé lo que él va a vivir, pero también sé lo que toda nuestra Delegación vivirá gracias a él y a su sacerdocio.
Debo decir con claridad una verdad que puede resultar muy fuerte, pero no quiero dejar en el tintero: “quien no valora al sacerdote, no valora a Cristo”. Debemos valorar y respetar mucho a los sacerdotes de los que tanto necesitamos. A menudo nuestros grupos se resienten cuando no pueden contar con un consiliarlo que les acompañe, e igualmente crecen cuando encuentran a un sacerdote que gasta tiempo, esfuerzos y energías para ayudar en la misión scout.
Jesús Castro es Scout desde pequeño, fue lobato, ranger, pionero, ruta y responsable del Grupo Scout La Salle-Mundo Nuevo y enamorado hasta la médula del escultismo. Ahora va a recibir el don del sacerdocio y todos nosotros vamos a recibir, con él, ese regalo. Sus manos serán las de un “hombre de Dios”, con poder para bendecir y ofrecer la gracia del Señor, para consolar a los tristes, para cuidar de los enfermos, para perdonar pecados, para entregarnos el Cuerpo y la Sangre del mismo Cristo; está llamado a guiarnos hasta Dios y a ser apoyo para que todos conozcan cada vez mejor a Cristo y su Buena Noticia. El sacerdote no es sólo un psicólogo, un voluntario, un maestro (aunque también): es otro Cristo, Cristo mismo, para atender a sus hermanos.

Por eso quiero pediros sólo una cosa: ¡Que no falte nadie! Y no sólo porque nuestros “colorines”, nuestras banderas, pañoletas y uniformes sean visibles en la Catedral y para Jesús. Sino porque no debemos perdernos esta oportunidad única para todos, responsables, familias y especialmente nuestros niños que podrán vivir privilegiadamente esta celebración. Contamos los días con impaciencia al pensar en los sentimientos y emociones que aflorarán el próximo 7 de abril y sobre todo en el milagro que allí ocurrirá.
Todos debemos vibrar en estos días con Jesús y con toda la diócesis. Debemos participar en su Ordenación, en su Primera Misa, quienes puedan en la acampada que algunos grupos están preparando… ¡Que nadie se lo pierda! Tenemos la oportunidad de alegrarnos juntos una vez más, de seguir CRECIENDO JUNTOS en este cincuenta aniversario, sabiendo que compartimos una misma fe y una misma tarea, con nuestras dudas y nuestros límites, pero agradecidos por el regalo que Dios nos hace a todos.

¡Buena caza! ¡Feliz Pascua!

Chencho, vuestro consiliario

Autor entrada: Alejandro Lorenzo

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